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Cuando en mi honor repiquen las campanas y tu duelo te deje de doler, cuando el tiempo se detenga en la mañana aquella que quisiste volver a pedirme que ya nunca te abandone a rogarme que te entregue mi perdón a regar nuestra tierra con canciones y encerrarnos en un solo corazón. Cuando despierten los sueños imposibles y las horas terminen de pasar, cuando la espera se haga irresistible y mi sombra se tire a descansar en la historia sin fin de un hasta luego, en un cielo con nubes de algodón, en los ojos de los amores ciegos que se encuentran en un solo corazón, voy a poder decir que no puedo morir sin verte, perfumada con rocío de la madrugada, un río que al llegar se acuesta con las olas del mar. Bella, serás siempre la más bella ¿dónde te puedo encontrar? En la historia sin fin de un hasta luego, en las pálidas luces de neón, en los ojos de los amores ciegos que se encuentran en un solo corazón.
Sé que la distancia se adueñó de la verdad, que no hay fronteras en mi eterna soledad. Y las palabras que me llevan a entender son las que salen de mi mano sin querer cuando no puedo estar contigo. Sé que cuando el tiempo sea polvo y nada más, cuando mis ojos se den cuenta de que no estás una mañana de verano en tu balcón, el día en que pueda hablarte con el corazón, voy a volver a estar contigo. Sé que las canciones solo pueden lastimar cuando en mi dulce espera se hacen esperar, que no hay manera de que deje de sentir este silencio que se muere por decir que solo quiere estar contigo. Sé que con los años vas a darme la razón. ¿De qué colores son las flores del perdón? ¿Cuántos caminos los que tuve que cruzar? ¿Y cuántas bocas las que quisiera besar? Sé que los sueños solo se hacen realidad en mi eterna soledad, si ya no vuelvo a estar contigo. Ese amor de fantasía sigue dándome alegría y no se cansa de vivir.
Estoy deliberando si me quedo o si me voy del mismo bando de la sombra del ayer, entre las hojas de los libros que al leer se van quedando con mis pensamientos. Te puedo oír y darme cuenta de si en verdad te vas a ir, cerrar la puerta sin haberte dicho adiós, tener la llave de la llave de mi voz y tocar en clave de sol y viento. Llorar, llorar, llorar, cada vez que el amor se queda en la ruina Llorar, llorar, llorar, de esquina en esquina en un puerto sin mar y llorar, llorar, llorar, y cuando parece que todo termina tropiezo en tus ojos, me caigo y me vuelvo a parar. Tal vez, no sea nunca ni pasado ni después y deje trunca la alegría a mi pesar, me hagan un guiño esas miradas al pasar y se congelen mis oraciones. Y si al final lo que veía en mi bola de cristal es lo que había visto en mi imaginación el día que te vi asomada a tu balcón y te hice parte de mis canciones.
Soñar cuando duele el amor, cuando te alejas de mí, cuando no sé si te quiero, por lo que yo más sufrí, por lo que casi me muero. Seguir para poderte alcanzar. Contigo en el corazón en tu mirada perdida voy a esconder mi canción en un rincón de mi vida. Tener el recuerdo mejor, tu fortuna en mi mano, el más dulce final. Porque nada es en vano cuando ya nada es igual. Porque no puedo estar junto a ti, si tú eres para mí lo que tanto yo soñé Porque si el tiempo se hace esperar tenemos que abandonar para siempre nuestro amor. No sé si es mejor olvidar, o prefiero seguir. No sé si es mejor terminar, o encontrar un motivo para volver a reír, para ya no estar contigo.
Cuando pasa el temporal vuelven a quedar abiertas todas las ventanas y las puertas que encerraban dentro suyo un ideal. Y empiezan los juegos se despierta el día el fuego que ardía vuelve a hacerse fuego. Mientras que en silencio yo disfruto el baile, vuelan por el aire palabras cargadas de dolor. Ohohoh, suenan fuerte las canciones ohohoh, como trenes por las estaciones ohohoh, se desgarra mi bandera ohohoh, cuando pasa el temporal. Cuando pasa el temporal se agavillan los sentidos, vuelven a quedar unidos los pedazos de mi casa de cristal. Mi alma en pie de guerra vive en armonía, la tierra que ardía vuelve a hacerse tierra. Mientras que tus ojos duermen con los míos se oyen como el río palabras cargadas de dolor. Ohohoh, suenan fuerte las canciones ohohoh, como el grito de nuestras naciones ohohoh, se desgarra mi bandera ohohoh, cuando pasa el temporal.
Con la voz pendiendo de dos hilos en el filo del comienzo de un adiós, el poeta regala con estilo su glorieta pintada en un arroz. Resignada deshojando sus laureles con las redes ya cansadas de esperar, se levanta la tropa en los cuarteles pero nunca se alcanza a despertar. Desde el día que me dejaste ya nadie me echa de menos decía una mañanita en la hacienda del sereno. ¿Para qué voy a pedirte que vuelvas de vez en cuando si aunque ya no me contestes yo siempre te estaré esperando? Si aunque ya no me intereses, si aunque no te lo mereces.
Con el tiempo aprendí a vivir de los desengaños, a dejarme llevar y a brindar en tierra de extraños, y a cantar sin pensar en ti. Con el tiempo aprendí a rimar esperanza con desconsuelo, a volver a nacer, a ganar, a perder y a caer al suelo y a olvidarme que no estás aquí. Ya no quiero saber si mentías cuando me decías que me querías, si esas lágrimas que me hacían doler eran las mías. Quisiera hacer del planeta un mejor lugar para aquel que lo quiera habitar, un poco más tranquilo y más amable, repartiendo el filo en forma más razonable. Dejar que el negocio se hunda en el ocio y se caigan al precipicio la abstinencia y el vicio y que la gente deje de creer que el dinero es el único dios verdadero. Hacer canciones de noche y de día y llenar la alcancía de buenos momentos, repartir el viento y las alegrías, el pan y los dones de los talentos. Y que de una vez por todas me crezcan alas para salir volando como una bengala y después de un ratito caer de vuelta al suelo y contarte qué lindo se te ve desde el cielo.
Fiço a noite e nao tein as estrelas brilhando no ceu. Sim uma lua que me deixe ver um pouco mais algo en teus olhos, nesse olhar, uma luz ilumina, o camino que eu tein por andar Pego teu mano , te cheio de flores, te falo de amor, siento en meu peito um clima que rola e no vai parar. Ay, Yara Yara, Yara demais, um tesouro do Rio, um tesouro do mar
Hay algo que nunca te dije y quisiera contarte, que cuando el futuro está cerca lo puedo escribir. Es fácil también predecir que no voy a olvidarte, tampoco matarte y dejarme morir. Y así fue como te adueñaste de mi pensamiento, mi cuerpo fue para tu boca un pedazo de pan, tu sangre fue el vino que trajo hasta mí el sentimiento de amores que vienen y nunca se van. Dame, dame más que queda muy poco, corazón, sin mirar atrás, sin tener que dar una razón. No digas que no, ya no quiero oír que digas que no porque queda mucho por vivir.
Puedo decir que aunque pasen los días y no me pidas que haga de cuenta ya no estoy, que veo en la sombra que refleja mi alegría aquellos ojos que ya no lloran cuando me voy. Bajo una luna sin más pena que gloria de mi memoria borré las lágrimas que derramé por ti, y aunque esta vida no me haya dado una victoria encontraré unos nuevos ojos que quieran llorar por mí… que quieran llorar por mí, aunque sea peligroso, que quieran llorar por mí, con un beso mentiroso, que quieran llorar por mí, si el destino me abandona, que quieran llorar por mí, que quieran llorar por mí. Deja que mienta cuando te digo que te miento y repasar el momento aquel en que te vi partir. Conté las lágrimas que caían del firmamento, perdí la cuenta cuando contaba las que lloraban por mí. Yo no soy tu cielo ni tú eres mi caramelo, yo no soy cantante pero puedo ser tu amante, yo no soy poeta pero tengo la receta si te duele el corazón: salsita de camarón. Si te duele la cabeza, un vasito de cerveza. Si te duele el corazón, salsita de camarón.

After a 4 year hiatus, Los Pinguos’ 2012 release “1111” is a playful mix of the styles they’ve been developing over more than a decade. From the Beatles influenced “Bella” to the classic cumbia of “Salsita de Camaron”, the album is light and easygoing. There are only a few exceptions to this: the haunting “Soñar” and the ska tinged hit “El Sereno”, which is a reflection of the loss of songwriter Jose Agote’s voice. But beyond these moments of introspection, “1111” feels like
the many salty California summers they have spent in Los Angeles…carefree.

 

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